domingo, 31 de mayo de 2009

Por Un Final Feliz

Porque hay gente que denigra los cuentos de hadas? Porque hay gente que aminora su grandeza y simpleza, en aquello que representa la inocencia y los más puros sentimientos? Porque hay gente que ya no puede ver con esos ojos llenos de lágrimas que un día fueron de niños?

Nos creemos tan maduros y tan aminorados nos sentimos, que nos importa más lo que piensa los demás de nosotros, que nuestros propios pensamientos, sentimientos, sueños, y cambiamos, cambiamos y dejamos de ser aquellos quienes se maravillaban con esas historias, que con esa inocencia que solo caracteriza a un niño, preocupado por ese desenlace, pregunta, "y que pasó después?".

Pues, pueden decir lo que sea acerca de los cuentos de hadas, se puede decir que soy un poco cursi, pero depende de cómo y quién lo vea, de todas maneras poco me importa. A mí me gustan porque transmiten lo que todos desearíamos de alguna manera, un comienzo algo alegre, un nudo aireado pero siempre con un final feliz, que nos indicara que todo lo que pasamos en la vida habrá valido la pena.

Pero ese desenlace no justifica lo acontecido, después de todo, somos nosotros los que le damos el suficiente significado y lo distinguimos al valor que se merece por lo pasado. En otras palabras, "los medios evidencian el fin", entonces, porqué no "vives una buena vida y haces tú final feliz".

A este mundo le hace falta algo de magia y muchos buenos finales o comienzos, el ver a dos personas unidas por algo tan simple e intangible como lo es el amor, en instancias que a uno le dan ganas de volver a soñar, me hace preguntarme, "si ellos pudieron... porqué ustedes no?, porque yo no?"

Para aquellos que aún se animan a soñar...

1 comentario:

Aldric Lee dijo...

Yo no creo en los "finales felices": la terminación de un ciclo siempre es una muerte (literal o simbólica) y puede ser pacífica o violenta según el caso, heroica o mediocre. De niña los odiaba porque me parecía que prometían lo que no podían cumplir o asegurar a largo plazo, algo que te contesta un adulto para que te duermas tranquilo (Ejemplo: Papá dice que conseguirá un trabajo y las cosas mejorarán, pero al día siguiente me levanto y lo encuentro tomando mate como todos los días, además de que vamos a comer arroz blanco como siempre). Antes me amargaba mucho el choque de la realidad con la ficción, ahora me conformo con que sea un sesenta a cuarenta: puedo permitirme desear, pero sé que no todo se cumplirá y ya veré de qué sueño tengo que prescindir según el caso. Mi niña interior está siempre conmigo y sufre menos desde que ha aprendido eso, porque es detestable que los demás te mientan, pero mentirse a uno mismo ES inaceptable.